Ya están aquí, seres artificiales


Hoy he leído uno de los mejores reportajes sobre Inteligencia Sintética, comprensible para cualquier persona mínimamente iniciada en la materia. En él se habla sobre la necesidad de establecer unas reglas éticas para controlar el desarrollo de estos artilugios con capacidad para decidir y sobrevivir por si mismos y donde se debate sobre la normalización de la relación máquina-humano y el uso de esta nueva forma de vida.

En el artículo se compara la ingeniería genética con la computacional. Señala una distancia de 35 años, que es el tiempo transcurrido entre la conferencia de Asilomar en 1975, para hablar de seguridad en la Ingeniería Genética, y la que se ha realizado en el mismo sitio, pero ya en 2009, sobre seguridad y ética en la Inteligencia Artificial. Parecen necesarias, ahora mismo, unas mínimas reglas éticas en los desarrollos genéticos de laboratorio, no lo parece tanto para los desarrollos sobre la vida artificial, pero supongo que igual pasaría hace 35 años con los estudios genéticos de la época.

Lo cierto es que, de momento, esta rama de la computación tiene mucho mas de artificial que de inteligencia. Se ha avanzado mucho en dar autonomía a las máquinas para que tomen decisiones dentro de un universo finito, pero hay cierta incapacidad para que estas máquinas puedan responder a un factor de incertidumbre, para que puedan responder ante sensaciones y estímulos gestuales, o para que tomen una decisión en base a sentimientos en lugar de reglas matemáticas de lógica difusa.

De momento hay muy pocas máquinas que superen el Test de Turing, donde se considera que si "algo" se comporta como inteligente, entonces es inteligente. La forma de pasar el test consiste básicamente en un persona hablando con un ordenador, que está en otra habitación, mediante un sistema de chat, si la persona es incapaz de determinar si habla con otra persona o con un ordenador, entonces el ordenador es considerado inteligente.

Sungo que dentro de este rango de máquinas, se podrían incluir a "Deep Blue", supercomputador de IBM con la que se reta a grandes maestros del ajedrez. Si creamos una partida virtual a distancia entre Gary Kasparov y Deep Blue, seguro que el primero no sabe si está jugando contra un humano o contra una máquina, por lo que se puede considerar que Deep Blue es una máquina inteligente.

Si esto os parece algo interesante, os animo a leer el REPORTAJE (clicka) que lo es mucho mas que lo anterior, ya que se explican detalles de este tipo de desarrollos y ejemplos actuales, y no hace falta ser un Eduard Punset para entenderlo.

2 comentarios:

Anónimo | 8 de agosto de 2009, 19:54

uf...para qué mentirle...no lo he leído...pero ojeando su nueva web...me gusta el diseño...he descubierto un fallo...inestable y adiabática,señor dios oppenheimer...adiabática...
ains...
un besico...
feliz viaje a praga
cuidese a la enésima potencia...:P

sergio_ | 8 de agosto de 2009, 20:10

ya he rectificado, me ha faltado tiempo ehhh, pero por usted... lo que haga falta! :P

muak!! y espero verla pronto, por favor!! :P